martes, 2 de febrero de 2016

Eterna enamorada del amor, siempre.

Dejé de escribir acá hace casi dos años. Durante el 2014 volví a caer en manos de mi ex, noviazgo tóxico e inútil que terminó definitivamente en diciembre de ese año. Los primeros meses de 2015 fueron duros, muy difíciles, tratando de enmendar un corazón hecho pedazos. Pero lo logré. Salí a flote y en julio de ese año comencé una relación con una persona que ya conocía hace muchos años, y con la cual creímos que por ese motivo lo nuestro iba a funcionar. Error. Duró poco, dolió, si, pero menos que antes. El final de esa relación me trajo la posibilidad de hacer un viaje al exterior en enero de 2016. Temerosa dudé pero finalmente lo hice. Digo "temerosa" porque una de las personas que iba a viajar conmigo era un amigo del cual gusté mucho cuando todavía era adolescente y, actualmente, está de novio. 
Las palabras que siguen son parte de lo que tengo pensado decirle próximamente cuando mi cuerpo no aguante más quedarse callado. 


Probablemente te sorprenda que te haya citado acá para hablar hoy. Antes de empezar, quiero dejar en claro algunas cosas. La primera es que bajo ningún punto de vista espero una respuesta de tu parte o que tomes alguna decisión alocada. Siento que tenes el derecho a saber lo que me pasa porque somos "amigos". Lo segundo que quiero dejar en claro es que realmente dejé pasar casi tres semanas para ver si esto se diluía con el tiempo o para ver si podía dejarlo atrás sin tener que venir a decirte lo que te voy a decir pero no pasó. Estuve pensando en esto durante 20 días. Hay dos preguntas que me dan vuelta en la cabeza. Una desde el día que fuimos a la cancha y otra desde que pisamos Argentina. Quizás tenga que formularlas al revés para ponerle un orden a los hechos. ¿Por qué elegiste estar conmigo no solo una si no DOS veces pudiendo estar con cualquier otra persona? y ¿Por qué estás tan distante? Realmente espero que una explique a la otra. Y, en caso de no ser así, yo tengo algo para decirte. Durante casi 4 años creí que lo nuestro estaba terminado. En abril del año pasado las cosas se pusieron raras, estuvimos y confirmé que no estaba para nada terminado. Por lo menos no para mi. Quizás creas que flasheo amor y que ya se me va a pasar, pero te juro que no. Desde que nos subimos a ese avión, las cosas, para mi, cambiaron. Mis sentimientos hacia vos cambiaron. Otra vez. Te conozco hace mucho pero el viaje me hizo conocerte aún más. Me di cuenta de que me fascina escucharte hablar, me parece loable que defiendas tus ideales y me encanta verte haciéndolo, me gusta como se te achinan los ojos cuando sonreís, me gusta como cuidas a las personas que queres, me gusta como se te marca la cicatriz del ojo cuando estas borracho, y tu boca es la más linda del mundo. Pienso casi todo el tiempo en eso. Me encanta abrazarte y que me contengas, más de una vez. Me gusta que siempre estés ahí para escucharme y retarme si es necesario, para ayudarme cuando tengo que tomar decisiones y no sé que hacer. Me gustó mucho que te preocupes por mi después de lo que pasó y que me acompañes, que me abraces y me digas que yo no era nada de todo eso. Admiro tu inteligencia, tu capacidad para superar las peores adversidades, tus ganas y tu voluntad, la fuerza que tenes para no rendirte jamás. Me gusta ver como creciste y cuanto maduraste. Me gusta aprender de vos. Te admiro por todo. Y casi siempre desarrollo sentimientos por las personas que admiro. Pero esta vez no puedo decir que sean de amistad. Sé que todo esto debe caerte como una bomba, no sé si bien o si mal. Espero que no lo sientas como una carga porque, en realidad, repito, no vine en busca de una respuesta así que no te sientas presionado. Creo que si tenes algo para decir, va a ser lo mismo que me dijiste hace 4 o 5 años en esa plaza en Alberdi. Y, no sé, no puedo evitar sentir bronca porque pienso que la vida nos cruza en momentos distintos de nuestras vidas. No sé vos, tampoco sé si quiero saber, pero a mi me encantaría despertarme al lado tuyo, compartir mi vida con vos y caminar juntos de la mano. Si esto nunca puede ser, me quedaré con la duda y con todo este amor que tengo para darte. Lamento que esto sea así pero no se si pueda escucharte hablar de ella, por lo menos no por ahora. Sé que en algún momento me resignaré y probablemente volvamos a ser amigos. Eso es todo. Te imaginarás cuánto te quiero, ya no hace falta decirlo.