sábado, 20 de julio de 2013
lunes, 8 de julio de 2013
Una vez más nos encontramos parados en Quién dice.
Creí que era inútil extender este partido. Colgué los timbos, bajé la
persiana, sin embargo, fui yo la que salió a cascotearte la ventana.
Siempre necesito de tu delirio. Siempre. A cada segundo. No sé vivir sin
el.
Espero que, una vez más, caigas derrotado por mis brotes de astucia y
poder seguir regalándonos vacaciones en TÚ alcoba.
Te amo con todo mi ser. Sos mi luz
domingo, 7 de julio de 2013
volver a escribir
Leeme. Te pido, por todos los años que estuvimos juntos, que me leas. Primero que nada te escribo para pedirte disculpas. Anoche me comporté mal. Bah, no sé si mal, pero impulsivamente. Me conocés y sabés que soy muy impulsiva, que lo primero que pienso o siento lo digo y lo hago. Sé que tengo que medir eso, y mucho más ahora, en esta situación. Estaba lo más bien en mi casa y de repente se me cruzó por la cabeza una imagen de nosotros dos durmiendo abrazados. Quebré en llanto y te escribí. Todo pasó en cinco segundos. Ni siquiera pensé en las consecuencias de lo que estaba haciendo. Y me dolió un montón que me contestes así. Yo entiendo que no quieras saber más nada, que estés en otra completamente, pero creo que eso no justifica el poder decir las cosas de una manera menos agresiva porque mis intenciones nunca son malas para con vos. Es más, me ato las manos todos los días para no escribirte, y de una manera u otra siempre termino encontrando la forma o la excusa para hacerlo. Se que no nos sirve ni a vos ni a mi. Si te escribo estas líneas es porque llegué a un punto en el que ya no puedo más de la tristeza y del dolor. Ya no puedo soportar más llorar todos los días, extrañarte cada segundo que pasa un poco más, las ganas de verte y de abrazarte enormes que tengo. Sé de las cosas malas, sé del daño que nos hicimos. Pero también sé que fueron los dos años y tres meses más lindos del universo. Sinceramente ya no sé como hacer para olvidarme de vos. Intento todos los días no pensar, no soñar. Intento auto-convencerme de que esta decisión que tomamos fue solamente lo mejor para los dos. Pero ese "solamente" viene acompañado de todas las peripecias de no tenerte, de no verte ni abrazarte, no besarte y no tocarte. Sé que tampoco logro nada escribiendo esto más que ganarme toda tu bronca y tu odio. Quizás me lo merezco, no lo sé, pero no hago esto para lastimarte. Solo que de una manera u otra necesito que me escuches aunque sea una última vez. Todo esto me gustaría decirtelo personalmente, pero sé que es en vano intentar pedirte de vernos. Si por mi fuera saldría corriendo a buscarte en este mismo momento, me arrodillaría a tus pies para que me escuches y sepas que esto no es mentira, que no estoy haciendo esto para hacerte mal. Siento mucho, y no puedo callar mis sentimientos. Siento que nunca voy a encontrar a alguien para mi como vos. Quiero casarme con vos y tener hijos con vos, criarlos con vos, envejecer con vos, ser feliz con vos. Sos irremplazable. Vos más que nadie sabés como odio estar sola. Y estoy rodeada de gente todos los días, todo el tiempo. Y sin embargo, me sigo sintiendo sola porque no estás vos. Hacen exactamente 11 hs que estoy llorando. Me fue imposible dormir. Mientras escribo esto las pocas lágrimas que me quedan caen sobre el teclado. Ya no tengo más fuerzas para nada. Nunca creí que me iba a sentir de esta manera. Creí también que lo tenía controlado, que podía lograrlo, que iba a poder sacarte de mi piel. Pero no. Dirás que pasó muy poco tiempo para poder olvidarme de vos, que debería dejar pasar un mes completo, un año, lo que sea. Sé que no es el momento para estar juntos, sé que quizás escribirte esto sea volver ocho casilleros hacia atrás y perder el turno. Pero es mi último recurso. Con el poco aliento que me queda quiero decirte que te amo, te amo como nunca amé ni voy a amar a nadie, te amo entero o en pedazos, te amo aunque me hagas daño, te amo cada día un poco más, te amo con locura, con locura extrema. Necesito tus besos y tus abrazos, caminar de la mano con vos, dormir con vos, y conversar horas con vos. Quiero compartir mi vida con vos. Yo no sé cuanto tiempo más estaremos así, no quiero pensarlo siquiera. La poca fe que me queda quiero depositarla en las esperanzas que tengo de que la vida nos vuelva a poner juntos, uno al lado del otro, en el mismo camino. Podés no responderme si no querés, pero cualquier palabra de aliento que venga de vos me haría bien. Ya sé que me vas a decir que no tenés por qué hacerlo porque ya no estamos juntos pero ante todo fuimos compañeros y creo que también estamos para ayudarnos en lo que sea. No sabés como pesan en mi las marcas que me dejaste en el pecho. Una huella imborrable. Te extraño ahora, te extraño siempre. Ojalá nunca te olvides de mi. Y si de verdad en algún momento sentís ganas de volver y empezar otra vez, si te sentís solo y no te podés conformar con lo que tenés, yo voy a estar acá esperando, siempre esperándote, con mi corazón en la mano para dártelo. Siempre tuya. Te amo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

