Una vez más nos encontramos parados en Quién dice.
Creí que era inútil extender este partido. Colgué los timbos, bajé la
persiana, sin embargo, fui yo la que salió a cascotearte la ventana.
Siempre necesito de tu delirio. Siempre. A cada segundo. No sé vivir sin
el.
Espero que, una vez más, caigas derrotado por mis brotes de astucia y
poder seguir regalándonos vacaciones en TÚ alcoba.
Te amo con todo mi ser. Sos mi luz
