martes, 25 de junio de 2013

No sé para donde correr. Si para atrás, sin mirar o si para adelante, lejos, lejos tuyo. Te extraño, te lloro, te amo.

sábado, 22 de junio de 2013

Quién pierde? Quién gana? Ninguno de los dos, te lo aseguro. Nos doy menos de un año separados. Acá voy a estar, esperando..

miércoles, 19 de junio de 2013

The start of something new

Volver a entrar acá, después de cinco años de la primera vez que escribí, me produce cierta nostalgia. Fueron muchas las cosas que cambiaron en cinco años. Pero la que nunca cambió fui yo. Sigo siendo esa enamorada del amor. Sigo siendo esa soñadora empedernida. Sigo queriendo las mismas cosas. Sigo teniendo los mismos deseos. 
Muchos de mis sueños se cumplieron; muchas de las cosas que me hicieron doler se fueron; personas nuevas llegaron y otras se partieron, algunas para no volver nunca más. 
Cada nuevo sol nace una oportunidad para errar, corregir o rehacer, vivir, morir, sonreír, llorar, amar, odiar, soñar, decepcionarse, caerse, levantarse.
Hace solamente tres días tuve que dejar ir a una de las personas más importantes de mi vida, el hombre que nunca voy a olvidar. Ese que me hizo vibrar hasta la última célula, me hizo transpirar más que en un suplementario, me hizo sentir que tocaba el cielo con las manos. Ese que me acompañó durante dos años y medio siendo mi amigo, primero, y luego convirtiéndose en mi compañero, mi alma gemela, mi par, todo lo que puedas llegar a imaginar que alguien importante puede ser. Ese al que amé con todas las fuerzas del universo, por el cual me desviví, le dí todo lo que tenía, lo que no y lo que soñaba. Le di mi cofre más íntimo, lleno de experiencias vividas, sueños por cumplir, proyectos, ganas, besos, caricias, abrazos, compañía. Ustedes dirán ¿Y por qué lo dejaste ir? Porque, a veces, es necesario entender que no todas las personas tienen los mismos deseos que uno. Porque es necesario entender que los demás no pueden funcionar alrededor tuyo, como satélites. Porque es necesario entender que cuando algo se estanca, no va a girar y no va a servir. Porque es necesario pelear por lo que uno quiere, con uñas y dientes. Porque es necesario hacerle saber a ese otro que uno no va a dejar sus sueños de lado por más obstáculos que tenga adelante. Nuestro límite es nuestra cabeza. Lo que nos limita es la consciencia. Lo amé con locura, nunca nadie lo va a amar tanto como yo lo hice, y se los puedo jurar. También fue necesario entender que no siempre hacemos felices a las demás personas porque quizás está en uno mismo intentar ser feliz con lo que se tiene alrededor, con las pequeñas cosas. Estoy dolida y apenada, pasaron tres días y tengo que atarme las manos para no escribirle. Pero estoy tranquila porque sé que di hasta mi última gota de sudor por este amor, di todo, y no alcanzó. 
A esa persona solo le deseo felicidad y bienestar, toda la felicidad y todo el bienestar que yo no te pude o supe dar. Toda la tranquilidad que yo no te supe dar (si, soy caótica, dramática, exagerada, pero soy intensa). Toda la cabeza para poder pensar, para poder entender qué es lo que hace daño y lo que no. Yo ya no puedo hacer más nada, ya no me vas a dejar hacer nada nunca más. Mi corazón está hecho pedazos. Tengo esa sensación de soledad que me ataca y que odio. No soporto estar sola. No se cuánto tiempo pueda soportarlo. Necesito que me mimen, que me cuiden, que me quieran, que me hagan el amor, que se interesen por mi, que me consideren importante, Necesito eso y lo necesito ahora. No sé estar sola. Me da mucho miedo elegir mal. Me da miedo volver a equivocarme, sufrir y ser lastimada. Pero no puedo estar sola. Me alimento de amor, vivo del amor. 

No sé, pensaba escribir sobre otra cosa, pero se ve que ni mi cabeza ni mi corazón me dejan pensar en algo más que no seas VOS. Siempre vos. Siempre mío. Siempre tuya.