miércoles, 9 de noviembre de 2011

Me enloquece tu mirada, me atropello con tus labios y entre salivas resbala el mensaje de los sabios. Tus ojos entrecerrados parecen mirar lo eterno, rodando desaforados burlamos noches de invierno. En este juego convexo mi espalda eclipsa tu ombligo; tu sexo para mi sexo, el más milagroso abrigo. Mi espalda contra tu pecho, mis pechos contra el espejo que refleja desde el techo pecaminosos reflejos.. Y entonces yo les comento que vos derrochás dulzura y ese rasgo en tu hermosura produce una envidia sana, imaginate si cuento lo que hacemos en la cama ..